A Dolores Ibárruri le gustaba cantar. Lo solía hacer cuando se encontraba en compañía de amigos o realizando alguna actividad cotidiana. Entonaba canciones vascas, religiosas y populares, propias de su época y de la educación que recibió. Cuando por fin regresó a España del exilio, Pasionaria no había perdido esa costumbre.
Esta cita, encontrada en Internet, resume el espíritu de la presente propuesta expositiva, que quiere rendir homenaje a la mujer que hay detrás de uno de los símbolos más potentes en la historia de la lucha por la igualdad, y a la que las siguientes generaciones de españolas tanto debemos.
Pese al negro de su ropa y a sus conocidas palabras —“Yo no soy una mujer excepcional. Soy una mujer del pueblo que sufre, como sufren todas las mujeres”—, este proyecto destaca momentos clave de la historia del siglo XX en España, en los que Pasionaria tuvo una presencia especialmente significativa.
Fue una mujer que parecía destinada a una vida convencional, pero cuya inteligencia, sensibilidad humanitaria y compromiso con la justicia social la llevaron a convertirse en un referente universal y en una de las grandes personalidades políticas de su tiempo.
Concha Mayordomo y Mareta Espinosa
Visitas: 77
























